Racismo, disputa política y un viaje que al fin tiene pasaje de vuelta

30.03.2026

Por: Mirko Plenk.

La abogada argentina Agostina Paez nunca pensó que sus vacaciones en Brasil serían tan extensas. Mucho menos imaginaba que sus amigas volverían al país mientras ella se quedaba encerrada. Sin embargo, luego de meses de idas y vueltas en la justicia del país limítrofe, la joven recibió el hábeas corpus que le permite regresar a casa… pero con una condición. ¿De qué se trata?

En enero de este año, la abogada de 29 años se fue de vacaciones con dos amigas a la ciudad de Río de Janeiro. El 14 de ese mes fueron a pasar la madrugada a un bar de la ciudad y tuvieron una noche normal hasta que llegó el momento de retirarse. Sin embargo, a la hora de pagar la cuenta de los tragos que consumieron, inició el conflicto. En ese momento, tanto Agostina Paez como sus amigas se encontraron con que, en la caja, querían cobrarles por una botella que ellas no compraron. Entonces comenzó una discusión, limitada por la diferencia del idioma, que terminó con un acuerdo en el que las tres mujeres pagaron parte del monto que se les reclamaba, a pesar de que no les correspondía. Las argentinas accedieron a abonar con el fin de lograr retirarse del lugar.

Durante el momento en que el grupo de amigas se retiraba, las cámaras de seguridad del boliche captaron a trabajadores del lugar mientras las agredían con gritos, insultos y gestos obscenos al tocarse los genitales. Como respuesta a estos insultos, Agostina Paez reaccionó de una manera que, más adelante, se arrepentiría por completo. Decidió contestar con gestos racistas a los empleados, con movimientos que imitan a los monos, mientras los señalaba. Tiempo más tarde, cuando el grupo de amigas se encontraba en el departamento que alquilaba, llegó la policía para notificarles la denuncia en su contra por injuria racial. Un delito con una pena mínima de dos años y una máxima de cinco. Lo que Paez no sabía, era que fue grabada con un celular mientras realizaba los gestos racistas, y que ese video se convertiría en una pesadilla.

La joven fue detenida y se le ordenó la prisión domiciliaria, con una tobillera electrónica para impedir que se fuera del departamento. A través de su abogada Carla Junqueira, de origen brasileño pero con trayectoria en Argentina, se enteró que la fiscalía endureció aún más la acusación. Al discutir con tres empleados del boliche, ya no sería juzgada por una sola injuria racial, sino que eran considerados tres delitos diferentes, y las penas se sumaron. Ahora, la santiagueña podía recibir 15 años de prisión en Brasil. De manera rápida y por recomendación de Junqueira, Paez grabó un video pidiendo perdón por sus hechos. "Quiero pedir disculpas públicamente. Es algo que tenía ganas de hacer, pero por recomendación de mi defensa anterior, no lo hice", aseguró en su video. Además, agregó: "Sé que estuve muy mal y que mi reacción fue muy grave. Me equivoqué y estoy pagando las consecuencias".

Llegó el momento del juicio. Agostina Paez, presa del miedo por la definición de su futuro, se presentaba esperando una resolución. Sin embargo, a pesar del temor de la joven, no fue tan malo como esperaba. Luego de llegar a un acuerdo, se dictaminó que la argentina no iría a prisión, sino que estaba habilitada a volver al país y realizar tareas comunitarias, pero debía pagar tres indemnizaciones: US$50.000 a cada una de las víctimas. Una vez conocido el fallo, y luego de que la misma Paez cuente a la prensa que volvería a Argentina, todo se arruinaría por una disputa política.

En primer lugar, la exdiputada Marcela Pagano intentó adjudicarse, junto al expresidente Alberto Fernández, el regreso de la abogada al país, y así también criticar al gobierno. En su cuenta de X, escribió: "¡Agostina vuelve a Argentina! Fue clave la defensa de su última abogada Carla Junqueira, maravillosa letrada. Nos contactamos y me presenté en la causa como fiadora solidaria de esta joven abandonada por el Gobierno. Señor Alberto Fernández, gracias por dejar de lado cualquier diferencia ideológica y ayudar a la repatriación. Porque cuando de argentinidad se trata, hay quienes solo vemos una única bandera: la Argentina".

A su vez, Fernandez afirmó que ayudó "como entendía que tenía que ayudar". Además, agregó: "Hablé con quienes entendí que debía hablar para decirles por favor que no la liberen sin juzgarla, pero que tengan presente que evidentemente cometió un error. Hizo algo que no debió hacer, pero que no merece una sanción de esa magnitud". Sin embargo, ésto no hizo más que entorpecer el resultado obtenido por la defensa, ya que estas actitudes no cayeron bien en la justicia brasileña. Al entender que se apresuraron cuando aún él no había puesto su firma, el juez dio marcha atrás y ordenó que Paez se quede entre 10 y 15 días más hasta esperar el fallo.

Así, el presidente Javier Milei se sumó a la disputa y catalogó a Pagano y Fernández de "irresponsables". "Por la ventajita política son capaces de cualquier atrocidad", aseguró en su cuenta de X. No obstante, la estadía de Agostina Paez en Brasil tiene final a la vista. El lunes 30 de marzo, la justicia ordenó revocar la prisión preventiva y liberarla. Luego de aceptar el hábeas corpus que pidió la defensa, la abogada podrá regresar al país si cumple con la condición de pagar una fianza de 97 mil reales, lo que equivale alrededor de 20 mil dólares. Así, se acerca el final de un caso que marca un precedente para quienes realicen prácticas racistas en Brasil. Además, se termina el viaje para la joven argentina que armó un bolso para irse de vacaciones, pero nunca esperó que la vuelta a casa se haga esperar de esta manera.

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