Mundial 2026: fútbol, lucha y crisis por los derechos humanos en México

01.04.2026

Por Candela Caballero Mainoldi


A semanas del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, Estados Unidos, Canadá y México se preparan para recibir uno de los eventos deportivos más importantes del mundo. La organización avanza con estadios renovados, inversión en infraestructura y una proyección internacional que busca posicionar a los países frente a millones de espectadores.

Así lucían las calles cercanas al estadio Banorte, previo al partido contra Portugal


El 11 de junio, la pelota comenzará a rodar en el Estadio Azteca (ahora Estadio Banorte). Pero fuera de la cancha, la realidad es otra.

Actualmente, México supera las 130 mil personas desaparecidas. La crisis se profundizó a partir de 2006 y hoy se mantiene como una de las principales problemáticas de derechos humanos del país. A esto se le suma una crisis forense: miles de cuerpos permanecen sin identificar, lo que refleja limitaciones estructurales en los sistemas de investigación.


Protestas en el corazón del Mundial

Durante la reinauguración del Estadio Banorte, colectivos de madres buscadoras y activistas se manifestaron en los alrededores, opacando el evento oficial entre México y Portugal. Las protestas no fueron aisladas, los familiares de personas desaparecidas se concentraron en los accesos al estadio para exigir justicia y visibilidad; esto dejó en evidencia el contraste entre la celebración deportiva y la crisis social.

"Mientras celebran adentro, afuera lloramos", expresaron algunas de las madres durante la jornada, marcando una distancia entre el espectáculo y la realidad. Además, colectivos ya anunciaron movilizaciones para el día del partido inaugural. La intención es aprovechar la visibilidad global del Mundial para exponer una problemática que, según denuncian, el Estado no logra resolver.


Madres buscadoras: la búsqueda como respuesta

En este contexto surgieron los colectivos de madres buscadoras: mujeres que ante la falta de respuestas institucionales, decidieron iniciar sus propias búsquedas. Desde 2011, el 10 de mayo (día de la madre mexicana) dejó de ser una fecha de festejo en México para convertirse en un día de lucha. La Marcha de la Dignidad Nacional reúne a madres de todo el país que exigen la aparición de sus familiares y reclaman verdad y justicia.

No se trata solo de acompañar denuncias formales. Estas mujeres recorren distintos lugares a lo largo y ancho del país, organizan grupos según la zona de búsqueda y excavan en fosas clandestinas. En muchos casos, ellas son quienes encuentran restos humanos antes que las autoridades. En poco tiempo, se consolidó como una red de colectivos que comparten información, herramientas y estrategias.

Sin embargo, esta tarea implica riesgos concretos. Algunas madres buscadoras y familiares fueron y son amenazadas, atacadas e incluso asesinadas en los últimos años, lo que evidencia el nivel de violencia al que están expuestas.


Una crisis que convive con el espectáculo

Sin embargo, esa visibilidad convive con escenas que exponen otra cara del país. En estados como Jalisco, sede del torneo, se encontraron múltiples fosas clandestinas con restos humanos en zonas cercanas a estadios mundialistas.

Al mismo tiempo, organismos como Amnistía Internacional advirtieron sobre posibles violaciones a los derechos humanos durante el evento, incluyendo el manejo de protestas y el contexto de violencia en los países anfitriones.

Actualmente el Mundial aparece como una oportunidad de visibilización internacional pero también como un espacio de disputa simbólica: qué se muestra y qué no.

Por ejemplo, en el Mundial de Argentina 1978, que por un lado fue presentado como el "Mundial de la Paz" para limpiar la imagen del régimen de Rafael Videla, al tiempo que las Abuelas de Plaza de Mayo aprovecharon la cobertura mediática para exigir verdad y justicia frente al régimen de tortura, represión y desaparición de personas que caracterizó a la dictadura argentina, así como al resto de dictaduras latinoamericanas.

Aunque los contextos son distintos (el crimen organizado en México y la dictadura militar argentina en Argentina), el origen es el mismo: la desaparición de personas y la ausencia del Estado.

Manifestaciones en el estadio Banorte

Borrados por el Estado

Desde el Gobierno se anunciaron informes sobre la crisis de desapariciones, aunque los colectivos cuestionan los tiempos y la falta de respuestas concretas.

Las críticas hacia las autoridades no se limitan a la falta de resultados. También apuntan a la forma en que se construyen los datos, La Presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que en 15 días tendría listo un informe sobre la crisis de desapariciones pero pasaron 380 hasta que lo publicó.

Los Colectivos de familiares cuestionaron informes oficiales sobre desapariciones y denunciaron falta de transparencia. Según expresaron, muchas veces son ellos quienes encuentran restos y reconstruyen casos, mientras que el Estado "recorta" o minimiza la dimensión del problema. Este cuestionamiento refuerza una idea que se repite en distintos espacios: la sensación de abandono.


El fútbol funciona como un evento que une, moviliza y genera emociones colectivas.


Mientras millones de personas miren los partidos, otras seguirán buscando. Se necesitan dos Estadio Banorte para albergar a los más de 130 mil desaparecidos.


El verdadero partido no se juega en la cancha sino en la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia

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